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Vasos de expansión: Utilidad y mantenimiento

Vaso de expansión

¡Buenas tardes compañeros una semana más! El artículo de esta semana viene de la mano de nuestro nuevo colaborador, Jesús Bernal, al cual agradezco enormemente su aporte y su voluntad de colaborar con futuros artículos. Para que lo conozcáis un poco, Jesús es de Elche, Alicante, Ingeniero Técnico en Informática, y actualmente está reconduciéndose profesionalmente a este sector cursando el Ciclo Superior de Mantenimiento de Instalaciones Térmicas y de Fluidos. Por lo que he podido conocer de él, es un apasionado del mundo de las instalaciones térmicas, y estoy convencido de que sus aportaciones serán muy interesantes en nuestro Portal. Os dejo con su primer artículo, Vasos de expansión: Utilidad y mantenimiento. ¡Espero que os guste!

Fran Enríquez.


VASOS DE EXPANSIÓN: UTILIDAD Y MANTENIMIENTO

Por Jesús Bernal


1. ¿QUÉ SON LOS VASOS DE EXPANSIÓN Y PARA QUÉ SIRVEN?

En circuitos hidráulicos cerrados y sometidos a cambios de temperatura es imprescindible colocar un elemento que absorba las dilataciones del fluido en circulación, tanto si este fluido es agua como si es agua con glicol (u otro anticongelante). Este elemento encargado de absorber las dilataciones es el vaso de expansión. Su uso es indispensable porque los líquidos son incompresibles y su dilatación provoca presiones capaces de destruir las tuberías y el resto de elementos que componen el circuito. Las presiones máximas de servicio de la mayoría de los intercambiadores se limitan en general a 4 bar (Kotza, pág. 558).

Por norma general, los vasos de expansión suelen estar compuestos internamente por una membrana impermeable y de gran elasticidad. Esta membrana suele ser de caucho sintético, además, no sufre los efectos de la dilatación y presenta una gran resistencia a la temperatura.

La membrana forma una cámara de aire con la chapa del vaso de expansión. El agua entra por uno de los extremos en el interior del vaso y, al dilatarse por efecto de la temperatura, va empujando la membrana y comprimiendo la masa de aire. Si el agua vuelve a enfriarse, la fuerza que ejerce sobre la membrana disminuye y la cámara de aire recobra la presión original (Figura 1).

partes_vaso

1. Cámara de aire.

2. Cámara de expansión de agua

3. Toma de conexión a red hidráulica.

4. Membrana elástica.

5. Válvula de llenado de aire.

Figura 1. Partes del vaso de expansión.

2. MANTENIMIENTO

Para facilitar el mantenimiento de los vasos de expansión es conveniente que en la conexión a los mismos se instalen llaves de corte que permitan aislarlos de la instalación. En este aspecto hay todavía cierta confusión, pues en anteriores versiones de la normativa se prohibía el uso de estas llaves de corte debido a que estaba permitido el empleo de vasos de expansión abiertos. Los vasos de expansión abiertos cumplían la doble misión de absorber las dilataciones y actuar como seguridad ante sobrepresiones. En la normativa actual, los vasos de expansión han de ser cerrados y han de emplearse junto con válvulas de seguridad (RITE, IT 1.3.4.2.4), siendo estas últimas las que obligatoriamente se hallen en conexión directa con los generadores (IDAE, pág. 41).

A pesar de permitirse el empleo de llaves de corte en las tuberías que unen los vasos de expansión a los circuitos, siempre es recomendable la extracción de las manetas de las mismas. De este modo nadie puede aislar accidentalmente el vaso de expansión cuando la instalación está en servicio, provocando graves perjuicios a la misma.

Existen en el mercado unas válvulas especiales que permiten extraer los vasos de expansión de la instalación sin vaciarla previamente, a modo de válvulas de desconexión rápida. Estas válvulas impiden que el agua escape cuando se separan ambos extremos de la tubería.

Si el circuito original no dispone de ningún tipo de válvula que pueda aislar el vaso de expansión, es responsabilidad del técnico de mantenimiento aprovechar el vaciado de la instalación para colocar dicha válvula. Es muy recomendable disponer de esta válvula puesto que facilita en gran medida las labores de mantenimiento. De no estar instalada, el hinchado del vaso o su sustitución exigirán el vaciado total de la instalación o de parte de ella. Y conviene resaltar que la adición de agua nueva a un circuito cerrado es siempre indeseable, pues además de exigir un laborioso proceso de purga, el agua contiene gran cantidad de oxígeno disuelto, y el oxígeno es el causante principal de la corrosión de los elementos metálicos. Además, parece ser que cuantas más adiciones suplementarias de agua se hacen a un circuito cerrado, más se favorece la formación de incrustaciones y barro (Kotza, pág. 561).

Es conveniente, al menos cada medio año, comprobar que la presión de la cámara de aire se mantiene en los valores correctos. Esta comprobación se puede hacer con un manómetro colocado en la válvula de hinchado del vaso. Si el vaso no se aisla de la instalación ni se despresuriza la tubería para tomar esta medida, es imprescindible anotar la temperatura del agua cuando realizamos la primera medición y realizar las sucesivas mediciones a la misma temperatura. De otro modo, las comprobaciones no serán válidas.

3. HINCHADO Y PUESTA EN SERVICIO

A pesar de que los vasos de expansión suelen venir de fábrica hinchados a una presión determinada, es fundamental ajustar esa presión a las características de la instalación. Para ello, es conveniente saber que toda instalación cerrada ha de mantenerse a una presión superior a la atmosférica. Si en las partes altas de la instalación la presión desciende por debajo de la presión atmosférica, es posible que entre aire al circuito a través de los purgadores. Dentro de un circuito cerrado, el aire puede reducir el caudal de agua e incluso formar “tapones”, además de acelerar la corrosión de las tuberías e intercambiadores (Kotza, pág. 561). Para evitar estas posibles entradas de aire a través de los purgadores u otros elementos, al llenar un circuito hemos de garantizar que en la parte más alta del mismo tengamos al menos una presión relativa de 0,5 bar (ó 5 metros de columna de agua, m.c.a). Para estar seguros de ello, hemos de medir la altura en metros que separa al vaso de expansión de la parte más alta de la instalación. Esa altura en metros, expresada en términos de presión, se denomina altura manométrica, y si le añadimos los 5 m.c.a. que hemos mencionado antes (los que garantizan que no entre aire), tendremos la presión de hinchado del vaso de expansión.

Por ejemplo, supongamos que entre el vaso de expansión y la parte más alta de la instalación hay 6 metros. El vaso de expansión deberá hincharse entonces a 6+5=11 m.c.a (es decir, 1.1 bar).

Para hinchar un vaso de expansión que ya se encuentra instalado es imprescindible aislarlo del circuito y evacuar el agua que comprime su membrana. De otro modo, la presión que nos indicará el manómetro colocado en la tubería anexa al vaso (o roscado mediante manguera al mismo) será la presión a la que se encuentra el circuito en ese momento. En un circuito cerrado, la presión a un lado y otro de la membrana del vaso de expansión es la misma, y depende, además de la altura de la columna de agua, de la temperatura del líquido que contiene el circuito.

Los vasos de expansión suelen hincharse con aire, ya sea con una pompa manual o con un compresor portátil. Sin embargo, el aire contiene vapor de agua que al comprimirse se condensa dentro de la membrana, pudiendo acortar la vida útil de ésta. Es mucho más recomendable hinchar los vasos de expansión con nitrógeno. También se pueden hinchar con aire comprimido proveniente de una botella a presión, pues estas botellas suelen contener cantidades de humedad casi despreciables.

Las membranas se hinchan a través de una válvula que se encuentra en un extremo del vaso. Esta válvula suele ser idéntica a las de los neumáticos de los vehículos. Será necesaria una manguera o latiguillo que se ajuste a esta válvula, siendo adecuada por lo general la manguera con manómetro que se emplea habitualmente para hinchar las ruedas de bicicletas y coches.

Se puede emplear un equipo de presurizar circuitos frigoríficos para introducir nitrógeno (botella de nitrógeno con manorreductor y manómetros con latiguillos ¼ SAE). Si se emplea este sistema y no se posee ningún adaptador, conviene resaltar que la rosca hembra ¼ SAE es mayor que la válvula macho que suelen llevar los vasos de expansión. Será necesario, para tener éxito, apoyar firmemente la junta de goma (o contera) interna del extremo hembra del latiguillo contra la boca de la válvula macho del vaso de expansión. De hacerse así, podremos evitar pérdidas en el momento del hinchado e incluso medir la presión del vaso con el manómetro de baja del puente de manómetros. (Si el vaso previamente se hinchó con aire procedente del ambiente, que es susceptible de condensar agua, o la membrana está rota, el agua llegará al puente de manómetros, obligando al técnico a no poder utilizar dicha herramienta en instalaciones frigoríficas hasta estar seguro de su completo secado).

Para hinchar un vaso de expansión que se encuentra conectado a un circuito presurizado es preciso “levantar” la columna de agua del mismo, es decir, vencer la presión que ejerce el agua sobre la membrana; de intentar hacerlo manualmente, es un esfuerzo hercúleo…

(Recuerdo los enormes esfuerzos de un técnico de mantenimiento que hinchó con una pompa manual un vaso de expansión sin separarlo de una instalación que se encontraba en servicio. Lo sorprendente es que, tras varias horas, y turnándose con otra persona, lo consiguió).

Bibliografía
– Kotza, P. Manual del reparador. Edición española, 2001. Sin datos sobre casa editorial.
– IDAE. Guía técnica, 11 (Ahorro y eficiencia energética en climatización). Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. Madrid, 2010.

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1 Comment

  1. Zeotropico dice:

    Gracias por el artículo, ha sido muy didáctico.

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